¿Qué podemos decir acerca de una asociación o un grupo de personas reunidas en un mismo espacio y compartiendo intereses? ¿Qué define y cuáles son las diferencias entre un grupo de personas y un equipo? ¿Cuántas veces podemos sentir que estamos en un equipo cuando simplemente se trata de un grupo de personas momentáneo?
Equipo
La diferencia más notoria radica en el tipo de vínculo que los miembros tienen entre sí. Esto puede tener un impacto significativo a nivel organizacional, dado que formar un equipo de trabajo es tan vital como en un deporte. Sin embargo, simplemente juntar a un grupo de personas y asignarles un objetivo, rol y funciones no garantiza que se conviertan en un equipo.
Como líderes dentro de cualquier organización, ya sea deportiva, gubernamental, empresarial, etc. Nuestro deseo es tener la habilidad y el conocimiento para transformar este grupo en un equipo. Este blog proporcionará la orientación para hacerlo.
Quizás lo primero en lo que deseamos ponernos de acuerdo es en la necesidad de lograr un crecimiento y comportamiento unánime en términos de fortaleza mental del equipo.
Fortaleza mental
Podríamos decir que lo que hace que un equipo deportivo sea mentalmente fuerte son todas esas características mentales y sociales que hacen que cada uno aporte lo mejor de sí para el bien del equipo, logrando rendir al máximo en lo que tienen que hacer.
Esto significa que las herramientas psicológicas que posee cada uno, puestas al servicio del “equipo”, tienen los niveles óptimos para alcanzar la meta que se han propuesto como equipo. Estas variables necesitan funcionar de manera colectiva, y para llegar a los niveles ideales, requieren la contribución de todos los integrantes.
Características a tener en cuenta
Teniendo en cuenta lo anterior, ¿Cómo se define entonces un grupo, según las características de la interacción de sus integrantes? Bueno, con 5 características:
- Compartir objetivos comunes
- Sentimientos de cohesión de equipo hacia el objetivo y misión que tenemos en frente
- Canales de comunicación abiertos.
- Interacción en el trabajo en equipo, manteniendo las características independientes e individuales de la ejecución relación a los objetivos.
- Sentimiento de identidad colectiva y sentido de pertenencia.
Factores esenciales
Una vez se han tenido en cuenta estas características de la interacción para poder conformar los grupos, existen unos factores claves para garantizar el desarrollo del grupo, los cuales son:
- Proximidad: Gracias a estar uno al lado del otro, se pueden generar vínculos que ayudan a mantener un contacto estrecho y dan la oportunidad de que el grupo evolucione.
- Diferenciación: Esta es la medida en la que un grupo de individuos logra diferenciarse de otros. Aquí es donde la sensación de unidad e identidad se intensifica, y la historia y la tradición cobran un lugar especial en la identidad del equipo, contribuyendo así a su diferenciación.
- Similitud: Aquí observamos las similitudes entre los individuos en términos de actitudes, aspiraciones, compromisos y capacidades. También consideramos la similitud actitudinal en el logro o alcance de objetivos grupales, las expectativas de comportamiento y las experiencias en situaciones fuera del ámbito deportivo.
- Objetivos y recompensas grupales: Para garantizar la unidad dentro del equipo, es necesario enfocarse en las metas y recompensas grupales.
La formación del equipo será un proceso evolutivo en el que se pasará por secuencias de desarrollo en cuatro fases.
Teniendo en cuenta la estructura y dinámica del equipo, así como la variabilidad en los tiempos de maduración para pasar de ser un grupo a un equipo, esto es lo que sucede:
Constitución
Es la etapa inicial donde un grupo de deportistas se reúne. Aquí comienzan a familiarizarse entre sí, determinan si se sienten cómodos y si pertenecen o no al grupo, y definen su rol dentro del mismo. Además de constituirse como grupo, también ponen a prueba sus relaciones interpersonales.
Conflicto
En esta etapa, ya se tiene una comprensión de las características de cada uno de los miembros del equipo y una noción básica del papel que desempeñan. El conflicto es inherente al crecimiento de cualquier grupo humano. No es malo tener conflictos, lo que es negativo es no saber cómo manejarlos.
El enojo de los miembros hacia su líder y los conflictos interpersonales entre ellos se manifiestan en esta fase. Aquí es donde surge la necesidad de normas de convivencia y procedimientos para manejar los conflictos. Gracias a estas dinámicas, se puede identificar cuáles son las necesidades reales del equipo en términos de normatividad y cómo estas alivian y disminuyen las hostilidades.
Normalización
Aquí es donde la solidaridad y la cooperación reemplazan la hostilidad. Todos trabajan juntos para alcanzar los objetivos comunes. Se logra la cohesión grupal al unir esfuerzos y, en lugar de competir por estatus o reconocimiento, se busca la economía del esfuerzo y la eficacia en la tarea.
Ejecución
Aquí presentamos la culminación del proceso evolutivo que va de grupo a equipo. El desafío de esta etapa radica en mantenerse en ella el mayor tiempo posible. Este es el momento en el que debemos prestar más atención a la energía emocional del equipo. Dado que el gasto psíquico de los individuos es alto en esta etapa, es importante gestionar las sesiones de entrenamiento, capacitación, ensayo, productividad y competencia con estímulos que relajen al equipo. Además, es esencial tener en cuenta la importancia del descanso en los procesos de alto rendimiento.
En este punto, verificamos que los integrantes tengan la capacidad de “apagar la cabeza” frente a la tarea del equipo y puedan conectarse con otras actividades que fomenten el contacto con la persona y con el rol que este desempeña. Finalmente, el objetivo es el éxito del equipo.
